Entre caballeros y pecados: clásicos del ayer y del mañana 

Los caballeros del zodiaco y Los siete pecados capitales son dos de los animes más reconocidos por este lado del planeta.


Por Christian García Mateus 

 

Si digo “dame tu fuerza, Pegaso” o “¿y quién lo decidió?, seguramente algunos fanáticos acérrimos del anime saltarán de su asiento entusiasmados. Las referencias se han vuelto indispensables en las conversaciones actuales sobre entretenimiento y estas son muy conocidas en el universo de los dibujos animados.

 

Escribo este artículo con mucha esperanza, pues el segundo título del que hablaré hoy es refrescante en un mercado que parece agotarse, al menos para quienes consumimos cultura pop y no profundizamos en la vastísima producción animada del Japón, debo admitirlo.

 

Sin embargo, reitero mi calidad de Colado de la Fiesta y hablaré sobre lo que conozco, admiro, quiero y anhelo compartir. Así que hoy daremos un paseo por los mundos de Los caballeros del zodiaco Los siete pecados capitales. De pasadita nomás, porque estas maravillas hay que verlas, oírlas, sentirlas y hacerlas parte de uno.

¡Arde mi cosmos!

Originalmente denominado Saint Seiya, para mí (y creo que para la mayoría) siempre será Los caballeros del zodiaco, el estupendo y siempre vivo anime basado en el manga del maestro Masami Kurumada, publicado por diciembre de 1985, nada menos.

 

En esta ocasión, aludiremos únicamente a la serie original, la que tenía esa inolvidable cancioncilla en ‘jolines’ o español de España, la de “los guardianes del universo…”. La saga de las Doce Casas fue la que nos enamoró y nos enganchó a todo lo demás, que parece infinito y, por tanto, no toparemos hoy.

Resumiendo, es la historia de cinco valerosos jóvenes: Seiya, Hyoga, Shiryu, Shun e Ikki, quienes visten las sagradas armaduras de Pegaso, Cisne, Dragón, Andrómeda y el Ave Fénix (respectivamente) para proteger a Saori Kido, quien es la reencarnación de la diosa Athena, en su lucha contra las amenazas de otras deidades hacia la Tierra y sus habitantes.

 

Pero algo tan cautivador no puede ser tan sencillo; para hacer frente al poder eterno e infinito de los dioses, la naturaleza otorgó a los seres humanos la cosmoenergía o cosmos, cuyo control les permite manejar los elementos y utilizar distintas capacidades de batalla, curación, persuasión y demás.

 

Otro elemento cautivador es la diversidad de personajes y, por supuesto, las técnicas que estos emplean, que se vuelven mantras para los seguidores. Así, solo en esta temporada, se cuenta la existencia de 88 caballeros (o santos) de acuerdo con las constelaciones.

Seiya y sus amigos son caballeros de bronce, existen además los caballeros de plata y en la cima del poder están los 12 caballeros dorados por los principales signos del Zodiaco. Estos tipos son impresionantes y sus armaduras absolutamente geniales.

 

Como dije, hay más, muchísimo más. Sin embargo, hay que ver la serie. Es indispensable conocer a los personajes, sus historias y motivaciones. Es fundamental familiarizarse con los poderes de cada uno. Hay buenos que irritan y malos que encantan.

 

Y es que, a diferencia de otros animes, cada capítulo trae algo nuevo. En la época en que lo conocimos, la sangre corría a mares, aunque también la fe y la esperanza, en medio de historias de constante superación sin el tono cómico innecesario que abunda en otras producciones. Vaya, siento que no hice justicia, pero valga el intento. Deben verlo.

El pecado del amor 

 

He aquí un buen ejemplo de humor bien hechito y contrastado frente a eventos brutales con un profundo trasfondo emocional. Los siete pecados capitales o Nanatsu no Taizai (como dicen los puristas que aparentemente hablan japonés al dedillo) es la adaptación animada del manga creado por Nakaba Suzuki en 2012.

 

Como aún no lo veo ‘chorrocientas’ veces para contarlo de memoria, empezaré desde el final de la temporada que me llegó al corazón y casi me hace derramar una lagrimita. Por supuesto, sin ‘sapadas’, porque es un desenlace muy impactante.

 

Resulta que un demonio y un ángel se enamoran y tienen que enfrentarse a todo lo que eso implica; sus familias y castas simplemente no pueden permitir que algo así sea posible porque han estado en conflicto por toda la eternidad. El odio puede más que el amor, ¿o no?  Ya veremos.

La intrigante historia comienza cuando, en una época medieval, la princesa Elizabeth de Liones busca liberar a su pueblo de la opresión con la ayuda de los legendarios Siete Pecados Capitales, una orden que a lo Súper Comando ahora es perseguida por la justicia.

 

Al inicio de su travesía, conoce al misterioso joven Meliodas y al cerdo parlanchín Hawk, quienes habitan y administran el Sombrero del Jabalí, una posada mágica donde ocurrirá un sinfín de aventuras increíbles.

 

Meliodas es –por decirlo sutilmente- un poquito libidinoso, mas al transcurrir los episodios se descubre que no es algo casual y que este jovencito divertido y muy risueño oculta una trama entre en cielo y el mismo infierno, literalmente.

De a poco, van apareciendo los demás protagonistas al igual que unos antagonistas impresionantes a la par que se desarrollan historias personales muy conmovedoras y perturbadoras. Hay capítulos que cierran con verdaderos ganchos al hígado.

 

Como no quiero arruinar la experiencia de nadie, prefiero describir brevemente a los actores principales de este anime que mezcla intensamente romance, terror, violencia, esperanza y mucha acción con un estilo visual muy hermoso. Vamo’ ahí.

 

Elizabeth, princesa del reino de Liones y guardiana de un poder inimaginable.

Meliodas, dragón de la ira, heredero de los demonios y capitán de los Siete Pecados.

Diane, víbora de la envidia, es una gigante dulce e inocente, pero a la vez poderosa.

Ban el inmortal, zorro de la avaricia, un ser despreocupado hasta que conoce el amor.

King, oso de la pereza, muy comprometido y enamorado rey del clan de las hadas.

Gowther, cabra de la lujuria, un enigmático personaje que no deja de sorprender.

Merlín, jabalí de la lujuria, el mago más poderoso, como jamás se había visto.

Escanor, león de la soberbia, el poder personificado que se alimenta del mismo sol.

 

 

Los villanos y otras criaturas que participan en cada episodio son fascinantes. Las escenas de batalla y los poderes desplegados son magníficos. Tienen que conocerlos. Solo por mencionar, Escanor es tan popular que en redes sociales le llaman Papi o Papucho Escanor, Escadiós y cosas por el estilo. Aquí hay devoción pura.

 

NOTA: Los más radicales sostienen que estas series deben verse en japonés con subtítulos, mas yo le apuesto al trabajo de voces latinoamericano que en ambos programas resulta sencillamente extraordinario. ¡No se los pierdan!

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