Un drama para estirar la pata… y seguir caminando

¿Qué podría ser peor que un montón de muertos vivientes persiguiéndonos? Pues The Walking Dead ofrece una respuesta contundente.


 

Por Christian García Mateus.

 

Debo confesar que si bien soy una persona ya grande, como se suele decir; feliz o desafortunadamente, no he perdido la capacidad de impresionarme. Las posibles pesadillas o náuseas me han impedido ver un par de películas. Creí que no tenía ese inconveniente con los cómics hasta que leí Sandman, del que ya hablamos, y con más fuerza The Walking Dead.

 

Este impresionante cómic fue creado por Robert Kirkman e ilustrado por Tony Moore y Charlie Adlard. Se publicó desde octubre de 2003 en Estados Unidos gracias a Image Comics y otras editoriales para el mercado hispanoamericano. La última entrega llegó en julio de 2019.

Tan buena fue la recepción de esta obra que se produjo una versión televisiva de la cadena AMC, que se emite desde 2010 y, aparentemente, se acerca a su final en el próximo año. También dio pie a un spin-off llamado Fear The Walking Dead, que lleva ya varias temporadas.

 

Honestamente, jamás llegué a engancharme con la serie de TV, de la que he visto unos cuantos episodios e identifico a varios personajes. Por distintos comentarios y reseñas, conocí que se trataba de una buena adaptación, por lo menos al inicio. Con el tiempo, la calidad fue decayendo y dejó de ser canónica, como se acostumbra decir hoy.

No obstante, la historia original sí leí de principio a fin, al punto de identificar importantes distancias entre el argumento del cómic y el de la serie televisiva. No pretendo ni de broma caer en el lugar común de afirmar que uno es mejor que el otro.

 

De hecho, estimo necesario enfatizar que respeto los esfuerzos por entregar al público este tipo de trabajos en diversos formatos y para diferentes públicos. Creo que deberíamos sentirnos satisfechos por tener estos contenidos que antes eran mínimos.

Me emociona profundamente que los cómics sean tomados con mucha seriedad actualmente y, más aún, sirvan como sustento para un universo en expansión de producciones televisivas, cinematográficas y demás.

 

Ya no se trata solo de libros o revistas para menores de edad; ahora, son tramas complejas con personajes profundos y gran contenido histórico y filosófico. Ya no gira todo en torno a los superhéroes, sino que el peso argumental está en seres humanos de lo más común.

 

Y ese es uno de los encantos de The Walking Dead, porque si bien parte de la premisa de un mundo apocalíptico lleno de zombis o muertos vivientes, estos no son la principal amenaza para los humanos que intentan sobrevivir, sin morir y volver a caminar.

Los héroes y los villanos son las mismas personas. Nada de súper. Todo se limita a juegos de intereses, necesidades, emociones y hasta desequilibrios mentales. ¿La típica historia donde todos se salvan y encuentran una cura para el mal? Ni de lejos.

 

La travesía empieza cuando el sheriff Rick Grimes queda en coma tras ser herido de muerte en un incidente en Georgia, EE. UU. Es la época, digamos actual. Cuando recupera el conocimiento en la cama de un hospital, va descubriendo que el mundo que conocía dejó de existir; un suceso misterioso provocó que buena parte de la humanidad se transformara en una raza de caminantes muertos. Los demás deben luchar para seguir con vida.

Incluso para quienes siguen la serie de TV, recomiendo el relato del cómic. Es vibrante, impactante, angustiante y a la vez esperanzador. Lo recomiendo sí o sí. Es que tiene héroes, monstruos, ángeles, demonios y mucha magia.

 

¿Qué? ¿No que no había cosas sobrenaturales? Bueno, más allá de los caminantes, todos los elementos que acabo de resumir existen como expresiones del interior de los protagonistas. Así, por ejemplo, descubrirán cómo nace un monstruo de alguien normal.

Contar más en estas líneas no sería justo. Hay que leer la obra de Kirkman. Únicamente, daré unas pautas para quienes no la conocen o la siguen en la pantalla chica. Trataré de no ‘espoilear’.

 

* El origen de los caminantes no parece muy relevante, al igual que una posible cura. Así que bien podría surgir del COVID-19 o por el exceso de Tiktok.

 

* La Corporación Umbrella y el Proyecto Alice no ‘pintan’ nada en esta historia. ¿O sí?

 

* Daryl, Andrea, Carl y la buena mano de Rick para enfrentar los problemas no son iguales en ambas versiones.

 

* De hecho, recomendaría no encariñarse ni ensañarse mucho con ningún personaje.

 

* Asimismo, sugiero leer la historieta con disponibilidad de tiempo para evitar las malas noches; no por las pesadillas, sino por quedarse picado y con sueño.

 

* Por más ilustraciones que sean, hay algunos ‘cuadros’ que remueven cuando menos la conciencia.

 

* Es válido soltar exclamaciones, maldiciones y hasta una lagrimilla en algunos pasajes de la trama.

 

* Dicen que la realidad supera a la ficción, mas en un mundo lleno de zombis creo que siempre hay lugar para sorprenderse.

 

* El cómic puede que se coma tu cerebro; pero ‘tranqui’, los caminantes no tienen ese platillo en su menú, aunque son ‘buen diente’.

 

* Por cierto, los muertos vivientes no son los únicos que prefieren la carne humana. Ups.

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