Crecimos con el cine de acción

Nuestros héroes de la gran pantalla no tenían súper poderes, y se enfrentaban a los malos con sendas ‘pateadas el trasero’.


 

Por David Almeida García.

 

Les escribe alguien que ya está en el ‘cuarto piso’ y que en su niñez y adolescencia iba al cine por lo menos cuatro veces al mes. Y como consumidor de películas en la gran pantalla, solo puedo decir que en décadas anteriores no todas las que se ofertaban en las salas ecuatorianas eran las mejores. Por una cuestión de costos (para los distribuidores) y la poca demanda de usuarios, las cintas eran, en la mayoría, de acción y muchas de ‘clase b’.

 

En las décadas de 1980 y 1990, el cine de acción era el más popular; sus thrillers y protagonistas eran nuestros héroes, esos famosos ‘chullitas’ que se enfrentaban contra ejércitos de malhechores con mala puntería y villanos siniestros que se merecían “ir al infierno” de la peor manera.

 

Los títulos de esas películas los podemos hasta clasificar. Están las de parejas de detectives, como en Arma Mortal, 48 horas, Bad Boys, Rush Hour o Tango & Cash. También las de exmilitares que confrontan a ejércitos, muchos de ellos tercermundistas, como Rambo, Comando, Desaparecidos en acción o Contra.

 

Están las de policías, o sea, no necesariamente de parejas, sino de individuos salvajes, como Clint Eastwood en su papel de Harry Callahan en la saga de Harry, el sucio; Bruce Willis en Duro de matar o Eddie Murphy en Un detective suelto en Hollywood. Igualmente están estupendas películas con tramas memorables como La sombra del testigo (1987), El cuarto protocolo (1987), Colores (1988), A la caza (1980) o Fuego contra fuego (1995).

 

No podemos dejar de lado las de ciencia ficción, como las franquicias de Terminator, Alien, RoboCop o Predator. Todas estas hasta con dosis de terror y mucha violencia. Asimismo, tenemos a esas sagas de espías como James Bond, el agente 007 o Misión imposible.

 

Tenemos, también, al memorable Harrison Ford, quien fue un actor muy taquillero y protagonista de tres franquicias muy importantes como Indiana Jones; en el papel de Jack Ryan (con Juego de Patriotas, Peligro Inminente y Avión presidencial) y Blade Runner.

 

No nos olvidamos de las películas de artes marciales que resurgieron a fines de los años 80 y casi toda la década de 1990, que tenían como protagonistas a Jean Claude Van Damme, Steven Seagal, Chuck Norris, Jackie Chan, Dolph Lundgren, Brandon Lee, Wesley Snipes, Mark Dacascos o Dale ‘Apollo’ Cook. Estos por mencionar a muy pocos, porque la mayoría de los intérpretes eran campeones de deportes de enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

 

RoboCop, Predator, Comando, Duro de Matar y Rambo son títulos famosos del cine de acción.

 

Salvajes, vengativos e implacables

 

Los thrillers de acción no eran todos buenos. En realidad, sus personajes y relatos eran simples con personalidades bien definidas, en el sentido de que estaban los buenos y los malos. No había los matices ni las complejidades en sus roles.

 

Eso, precisamente, les hacía predecibles. Uno sabía cómo iba a terminar la historia. ¿Entonces por qué las veíamos? En primer lugar, porque era lo que había en nuestras salas de cine en las décadas mencionadas. Segundo, pues queríamos ver secuencias imposibles, carros a toda velocidad, explosiones, montañas de balas, chicas lindas, cuerpos musculosos y ver morir al malvado. En resumen: mucha violencia.

 

Básicamente, los thrillers de acción tenían la misma fórmula de los wésterns. Ganaba el bueno, pero el malo no le iba a dejar tan fácil. Punto. En la mayoría de historias la motivación del protagonista era la venganza. De ahí que se hacía de armas y mataba a los villanos. Como que las leyes y la justicia quedaban en segundo plano.

 

Por otra parte, los buenos y malos estaban estereotipados. Por lo regular, el bueno era guapo y tenía músculos. Vestía de jeans, botas vaqueras y camisas. Andaba en motos sin casco o en autos veloces. Tenía a la chica más linda, quien solía ser la carnada y tenía roles decorativos. El malo era perverso , implacable, bien armado y un abusivo.

 

También las frases eran clichés. “Te veré en el infierno”, “Vas a morir, pero primero tú”, “No tengo miedo al dolor”, “Te voy a patear el trasero”, “Soy todo oídos”, “He venido a matarte”, “Si quieres ganar en una guerra, conviértete en una guerra”, “El crimen es una plaga y yo soy el remedio”, son solo algunas de las que escuchamos a personajes interpretados por Sylvester Stallone, Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger, Van Damme o Seagal.

 

Steven Seagal, Jean Claude Van Damme, Patrick Swayze y Sigourney Weaver son actores conocidos del cine de acción.

Los ‘duros’ del cine de acción

 

Las estrellas del cine de acción son muchísimas. Algunos ya han muerto como Charles Bronson, Lee Van Cleef, Lee Marvin o Roger Moore. Otros están en edad crepuscular como Clint Eastwood, Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Chuck Norris, Mel Gibson, Christopher Lambert, Liam Neeson, Michael Biehn, Peter Weller, Kurt Russell, Nicolas Cage o Steven Seagal.

 

Otros actores están ya pasados de años, aunque se les ve muy bien en la pantalla, como Wesley Snipes, Tom Cruise, Antonio Banderas, Jean Claude Van Damme, Dolph Lundgren, Jackie Chan, Bruce Willis, Gerard Butler, Keanu Reeves, Donnie Yen o Jet Li.

 

Todos ellos, algunos más otros menos, ya tienen la posta en actores como Dwayne Johnson, Will Smith, Jason Statham, Vin Diesel, Matt Damon, Ryan Reynolds, Chris Evans, Chris Hemswort, Tyrese Gibson, Frank Grillo, John Cena, Dave Bautista, Charlie Hunnam, Scott Adkins o Jeremy Renner.

 

Casi todos estos últimos nombres ahora interpretan a los superhéroes que nacieron en los cómics y que ahora se apoderaron del cine.

 

Sería injusto no nombrar a las estrellas femeninas del cine de acción. Entre ellas tenemos a Sigourney Weaver, Grace Jones, Pam Grier, Linda Hamilton, Cynthia Rothrock, Michelle Yeoh, Geena Davis, Zoe Bell, Milla Jovovich, Uma Thurman, Michelle Rodríguez, Charlize Theron, Gina Carano y hasta la misma Angelina Jolie.

 

También están las estrellas nuevas, como Jennifer Lawrence, Scarlett Johansson, Zoe Saldana, Kate Beckinsale o Gal Gadot. Y seguramente aparecerán muchas más, porque el cine de acción y aventuras seguirá vigente, no en todo su esplendor como hace 20 o 30 años, pero sigue siendo popular y las nuevas narrativas son mucho más interesantes y espectaculares.

 

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