Un campeón dentro y fuera de la pantalla

La marca Ferrari es un símbolo de la Fórmula 1, pero también de buenas historias.


Por Javier Noriega

 

Cuando alguien dice Ferrari, lo primero que me viene a la mente son las grandiosas hazañas de Michael Schumacher, a quien siempre recordaré como el campeón indiscutible de la Fórmula 1.  El piloto alemán fue el más laureado de la historia porque ganó siete campeonatos mundiales. En dos ocasiones lo hizo con la escudería Benetton​ y las otras cinco con Ferrari,​ superando así al mítico Juan Manuel Fangio.

 

Aunque se podrían escribir libros, cuentos y leyendas sobre el genio del volante, en esta ocasión me enfocaré en la marca que lo acompañó durante su consagración y que también se hizo famosa gracias a magníficas historias del cine y la televisión.

 

Sí, la escudería ligada a la vida del piloto y visionario Enzo Ferrari, y a la historia misma de la Fórmula 1, nació para destacarse tanto en las grandes pistas como en la pequeña y gran pantalla.

 

 

No en vano, Luigi, el amigo del Rayo Mc Queen en la película Cars, asegura que ‘conocere molto Ferrari’ y cuando le hablan de competencias como la Copa Piston, deja claro que él solo sigue ferraris. Cómo no hacerlo si estos autos son los consentidos de los buenos y hasta un personaje más en películas y series de acción.

 

Un ejemplo de esto se ve en la serie setentera Los Ángeles de Charlie, donde aparece el modelo 250 GT SWB California Spyder de 1960. Ese descapotable rojo, que esconde un poderoso motor V12, incluso tuvo su protagónico en 2011, cuando se hizo la película de las tres intrépidas mujeres que dejan el cuerpo de policía para convertirse en detectives. En esa ocasión, acompañó a la despampanante Cameron Díaz. Para el filme se hicieron tres unidades de una versión especial del icónico auto del ‘Cavallino Rampante’.

 

La fama de un nuevo modelo

 

 

En los ochentas, en cambio, se hizo famoso el Ferrari 308 GTS rojo. Ese modelo acompañó a Tom Selleck en sus andanzas por Hawai, durante la serie Magnum P.I. El auto diseñado por Pininfarina y de techo desmontable se introdujo en el Salón del Automóvil de Fráncfort de 1977​. En cada temporada de la serie se usaba un carro nuevo, pero siempre del mismo modelo. La mayoría de estos coches fueron subastados después de la grabación.

 

 

 

Otro seriado  que hizo todavía más famosos a los autos del corcel negro encabritado sobre un fondo amarillo fue Miami Vice, la cual se estrenó en 1984 y tuvo como protagonistas a Don Johnson, como James ‘Sonny’ Crockett y Philip Michael Thomas en el papel de Ricardo ‘Rico’ Tubbs.

Por ese programa se impuso una moda de usar chaquetas deportivas, pantalones claros, mocasines y gafas Ray Ban. También marcó el sueño de poder conducir un Testarossa blanco como el de ‘Sonny’ Crockett. La popularidad e influencia que tuvo la serie en esa época hizo que las ventas del Testarossa se dispararan y que el modelo estuviera presente en juguetes, videojuegos y objetos de colección.

 

 Otro protagonista

 

Pero si de acción se trata, el protagónico se lo lleva el F355 Spider que se lo jugó todo en la película La Roca, estelarizada por Sean Connery y Nicholas Cage. En la cinta hay una increíble persecución que tiene lugar por las empinadas calles de San Francisco (EE. UU.).

 

En esa historia, el experto en armas químicas del FBI, Stanley Goodspeed (Cage), quien normalmente hacía trabajo de laboratorio se ve obligado a ponerse tras el volante de un Ferrari F355 Spider amarillo mientras Connery intentaba escapar en un Hummer de primera generación. En esa peli, el deportivo italiano se ganó a los amantes de las escenas cargadas de adrenalina, pero tuvo un triste final.

 

Un conquistador

 

Tener el papel estelar en grandes historias de acción no impidió que Ferrari también acelerara en la alfombra roja de Hollywood por otro tipo de historias. Una probada de eso se ve en la cinta de culto Perfume de mujer, en la que un modelo Mondial Cabriolet comparte el escenario con Al Pacino y ‎Chris O’Donnell.

Lo mismo ocurrió con el 375 America Coupé en La sirena y el delfín, una película filmada en Grecia, con la inigualable Sophia Loren y con el sublime 250 GT LWB Tour de France que le robó protagonismo a Herbie, el escarabajo más querido de la historia, en el filme Ahí va ese bólido.

 

 

 

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